El centro debe buscas una educación en valores, debido a que no queremos que la experiencia escolar les sirva solo como una memorización de contenidos sin importarles a ellos. Igualmente apoyamos la educación inclusiva, pensamos que el colegio debe adaptarse a las necesidades del alumno, aportándoles a ellos los materiales necesarios, aulas adaptadas, etc.
Queremos un método participativo, donde tanto docente como alumno aprendan entre ellos y que ninguno destaque más sobre otro. No queremos restringir la libertad del alumno ni quitarles la importancia que se merecen, al contrario. Pensamos que es importante la distribución de la clase, de manera en la que el alumno también sea el foco de atención. El centro quiere enfocarse en una educación constructivista, basada en la colaboración, responsabilidad compartida, proyectos a largo plazo, etc. Este método se refiere a un puzzle, cada alumno aporta su granito de arena para alcanzar el conocimiento completo.
Según Beltrán Llavador, Francisco: ‘’La organización tiene que ver con el trabajo, aunque no con la pretendida naturalidad de su división. El trabajo es el modo peculiar en que, las personas, a través de las relaciones entre sí y con el medio, lo transforman’’.
Debemos tener una buena relación con el alumno para tener en cuenta todos estos factores que pueden intervenir en la nota del alumno. Hay que tener en cuenta sus problemas, tanto familiares como personales, etc.
La metodología impartida por el profesorado la dejamos en sus manos, pero siempre teniendo en cuenta que sea un buen método de enseñanza para el alumno. No queremos ponerle una metodología a seguir para todos, debido a que eso sería restringir su libertad, pero si queremos que se tengan en cuenta los diferentes puntos nombrados anteriormente para que las clases sean eficaces, y sirvan en un futuro para el alumnado.
Según Huberman (1993), ‘’Pese a los esfuerzos –variables- de las autoridades y los grupos de presión de especialistas para regular y normalizar las prácticas de enseñanza-aprendizaje, los docentes siempre han dispuesto de cierta libertad en cuanto a la planificación y el desarrollo de su propio trabajo, debido al tipo de labor que, ante los problemas cotidianos y las crecientes obligaciones, les exige tomar por si solos numerosas decisiones’’.
Con respecto a la atención a la diversidad, debemos apostar por una Escuela Inclusiva ya que, como dice Echeita (2008): dicha escuela"refiere una aspiración y un valor igual de importante para todos los alumnos y alumnas (todo el mundo, niños, jóvenes y adultos desea sentirse incluido, esto es, reconocido, tomado en consideración y valorado en sus grupos de referencia (familia, escuela, amistades, trabajo…). (…) no puede perderse de vista que hay sujetos y grupos en mayor riesgo que otros a la hora de vivenciar con plenitud ese sentimiento de pertenencia (…); Pero la inclusión educativa no es sólo un sentimiento de pertenencia y bienestar emocional (…). La inclusión educativa debe entenderse con igual fuerza como la preocupación por un aprendizaje y un rendimiento escolar de calidad y exigente con las capacidades de cada estudiante. (…) la mejor contribución de la educación escolar a la inclusión social de cualquiera es poder alcanzar el mayor nivel de logro y de cualificación escolar posible”.