¿Había
alumnos de distinta raza, con dificultades de aprendizaje o discapacidad motora
en tu colegio? ¿Si era así, estaban con vosotros en clase? ¿El colegio se
adaptaba a ellos o, por el contrario, eran ellos quienes se adaptaban al
colegio?
A
nivel grupal, coincidimos por nuestra experiencia que en los colegios donde
hemos estudiado había este tipo de alumnos pero muy reducido. Incluso, en
algunos casos, pensamos que el colegio cerraba sus puertas a familias con un
simple "No tenemos los recursos
adecuados para encargarnos de ellos".
Igualmente,
coincidimos con la metodología del aula impartida a estos alumnos, ya que eran
excluidos.
Pensamos que lo primordial seria que estos alumnos estuviesen incluidos con sus compañeros; sin embargo, por lo vivido y visto, nos hemos dado cuenta que estos alumnos, por no dificultar la clase, eran excluidos y se les impartía enseñanza en otra aula aparte. Normalmente era el equipo de orientadores quienes se encargaban de su enseñanza.
Pensamos que lo primordial seria que estos alumnos estuviesen incluidos con sus compañeros; sin embargo, por lo vivido y visto, nos hemos dado cuenta que estos alumnos, por no dificultar la clase, eran excluidos y se les impartía enseñanza en otra aula aparte. Normalmente era el equipo de orientadores quienes se encargaban de su enseñanza.
Las
relaciones que se establecían con estos compañeros eran muy limitadas, debido a
que compartíamos poco tiempo con ellos. Aún así, es destacable la diferenciación
de dos tipos de alumnos, los que excluían y los que integraban.
La
adaptación del colegio al alumno, o viceversa, es muy distinta para cada uno.
En el caso de Antonio, como nos cuenta él: ‘’En
mi colegio había un alumno de un curso menos que tenía discapacidad motora e
iba en silla de ruedas y, para que pudiese asistir a clase, a nosotros se nos
subió a la planta donde estaba su aula y a su clase le bajaron a la nuestra que
se podía acceder por una rampa para las sillas de ruedas’’. Por desgracia,
esto no ocurre en todas las experiencias y vemos como algunos colegios recurren
a la exclusión.
Pensamos
que la atención a la diversidad es muy importante, por lo que debemos hacer una
escuela inclusiva. Si apartamos a estos alumnos de sus compañeros, se sienten
distintos, apartados, etc., no es un buen método para enseñar a estos alumnos
que necesitan apoyo. Creemos que los orientadores son necesarios porque en
algunas ocasiones estos alumnos necesitan una atención un poco más específica,
pero no estamos de acuerdo en excluirlos. El docente debe saber adaptarse a
estos alumnos, los cuales son iguales que nosotros. Para apoyarnos en argumentos de otros autores, utilizaremos la siguiente cita de Pilar Arnaiz:
"En las comunidades inclusivas, los talentos de cada uno, incluyendo los de aquellos con profundas discapacidades, superdotación o comportamiento distorsionadores, son reconocidos, fomentados y utilizados al máximo. Cada persona es un miembro importante y valioso con responsabilidades y con un papel que desempeñar para apoyar a los demás, lo que ayuda a fomentar la autoestima, el orgullo en los logros, el respeto mutuo y un sentido de pertenencia y valía entre los miembros de una comunidad".
Arnaiz Sánchez, P.
(1996): Las escuelas son para todos. (25-34).
Recuperado en: http://www.inclusioneducativa.org/content/documents/Escuelas_Para_Todos.pdf
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