domingo, 14 de junio de 2015

A modo de resumen, ¿cómo era nuestra escuela?

La metodología es la misma prácticamente para todos, es decir, la tradicional. Se usan los libros, apenas se usan las TIC y se trabaja en demasiadas ocasiones el aprendizaje memorístico. Y es que la libertad de la que gozaban los docentes se basaba en no buscar cosas novedosas ni adaptadas a las necesidades.

Los recursos son los típicos también: libros, cuadernos, bolígrafos, ordenadores (para el que tenía la suerte de usarlos), radios para los audios de inglés y música, etc.

La evaluación era de igual forma con letras (PA, PA+, NM) y nunca numérica. Se usaban los exámenes y los deberes para llegar a la nota final y el comportamiento solía regañarse si era malo pero rara vez se premiaba si era bueno. No se buscaba el equilibrio que debe existir entre evaluar (comprender para mejorar) y calificar (poner notas sirve para controlar), ya que solo se realiza esto último.

Las relaciones de convivencia también eran buenas, por lo general, tanto entre profesores y alumnos como entre alumnos y padres con profesores. Se buscaba la educación emocional y solía haber, en general, afectividad y cariño. Se tenía en cuenta esto que dice Mónica Gather Thurler (2004), "La organización profesional valora el funcionamiento participativo y de compañerismo y, por consiguiente, la corresponsabilidad de las decisiones. En un funcionamiento en el que prima el compañerismo, los procesos de decisión son, no obstante, pesados, lentos e ineficaces, en la medida en que se busca un amplio consenso. Lo importante es adherirse, no romper las alianzas personales, evitar los conflictos".

Por último, se daba un tratamiento específico a la diversidad si existía dicha atención, ya que en muchos centros se carecía de dicha diversidad y los alumnos con discapacidad no tenían cabida en las aulas.

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